Todo lo que aprendimos de la Expo92 ¿y para nada?

 

Se celebran 25 años desde que dio comienzo la Exposición Universal de Sevilla, la Expo del 92. E independientemente de que te parezca mucho o poco tiempo nos preguntamos ¿qué aprendimos de aquella experiencia?

 

En la Isla de la Cartuja se urbanizó con la visión de cómo serían o deberían ser las ciudades, y acertaron en muchos sentidos:

  • Mucha accesibilidad con transporte público colectivo: lanzaderas, cercanías, monorraíl, teleférico…
  • Los coches fuera del “centro” de la isla con aparcamientos en los alrededores para acoger a los que venían de fuera de la ciudad.
  • Las aceras eran todas, y en toda su longitud, accesible para todas las personas: ¡sin bordillos! Facilitando la movilidad de todas las personas. Además de una gran amplitud.
  • Bioclima para aliviar un poco el calor: árboles, pérgolas con vegetación y agua para reducir la temperatura del recinto.
  • Prioridad absoluta al peatón.

25 años más tarde:

  • El transporte público colectivo sigue sin avanzar, o se empeñan en líneas de metro muy costosas y obsoletas frente a las ventajas, flexibilidad y costes del metrobús o BRT.
  • En cuanto al tema bicicleta se ha avanzado muchísimo, aunque también son muchos los años que no hay avances, ni conexiones adecuadas con el área metropolitana.
  • Sevilla sigue apostando por ampliar más espacio para los coches en costosas obras, como la SE40, mientras no tenemos trenes ni autobús.
  • Las aceras son en muchos caso carreras de obstáculos, no sólo por los bordillos sino por el abuso de veladores, publicidad, etc. Además de los insolidarios que suben sus coches encima.
  • En vez de inundar nuestras calles de árboles, toldos, fuentes de agua, jardines, tenemos cada vez más hormigón y asfalto.
  • Y seguimos con el coche particular como el rey de nuestras calles, que nos las inundan der ruidos, accidentes, molestias y contaminación.

Muchas de estas ideas acabaron en derroche por el desinterés de muchos:

¿Y ahora? Pues hay muchas de estas cosas que podemos recuperar para nuestra ciudad de Sevilla, y además:

  • Aprovechar el Guadalquivir como vía de transporte y lugar de ocio y deporte.
  • Incrementar el número de km de carriles bici y ensanchar los que tienen más tráfico de bicicleta, pero nunca quitando espacio al peatón. Favorecer la convivencia bici-peatón en el centro y en el interior de los barrios.
  • Favorecer el desarrollo del vehículo eléctrico con carriles prioritarios y planificar y un servicio similar a Sevici pero con pequeños coches eléctricos.
  • Todos los urbanistas saben que primero se hacen las carreteras y después se incrementa el tráfico y los atascos, una cosa lleva a la otra. Proponemos que en vez de hacer más carreteras, que se amplíen los arcenes y se reparen y mantengan las actuales. Y que se amplíe la red de Cercanías de Sevilla y las líneas de Tussam (incluida accesibilidad por todas las puertas).
  • Urge reponer todos los árboles que faltan en los alcorques vacíos de la ciudad. Ampliar zonas verdes y aprovechar nuevos espacios para incrementar el número de árboles que refresquen la ciudad y den sombra.
  • Toldos, azoteas verdes, vegetación en los edificios ayudan a mitigar el calor y ahorrar energía.
  • Los ayuntamientos pueden hacer mucho por las energías renovables, una cosa de las que se habla en la Expo 92 como algo inminente, y aún seguimos quemando carbón y petróleo.
    Y seguro que hay muchas cosas más que aprendimos hace 25 años y que hoy, por falta de voluntad política, siguen sin hacer.

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