PACES: Sevilla necesita un plan de verdad

Los objetivos de reducción de emisiones que plantea al Ayuntamiento de Sevilla porque el Plan de Acción para el Clima y la Energía Sostenible (PACES) presentado por el gobierno municipal no son creíbles porque carecen de diagnóstico, de estrategia y de instrumentos de aplicación y verificación. Os contamos…

La lucha y la adaptación al cambio climático es demasiado importante como para pretender salir del paso con precipitación, sin la más mínima participación, sin un diagnóstico que permita ir más allá de los datos y la mera presentación de indicadores, y sin una visión estratégica de hacia dónde debe ir el modelo de ciudad, con objetivos concretos para el corto (2020), medio (2030) y largo plazo (2050) establecidos en la agenda europea, declara el Esteban de Manuel, coportavoz de Equo Sevilla. El PACES necesita de la aportación de la gente de Sevilla.

El PACES recién aprobado, que es una revisión de los planes anteriores (2010,2013, borrador de 2015) es más un catálogo de medidas que un plan. Falta coordinación, establecimiento de prioridades y credibilidad en algunas de las medidas, difíciles de creer por no ofrecer información ni herramientas para verificar las previsiones.

Esteban-espadas-marzo-2016La introducción del documento (PACES) explica cómo debería hacerse el Plan y no se ha hecho, ya que no se han seguido dos de las claves que establece la guía establecida por la UE. La primera y fundamental: Es necesario comenzar con el establecimiento de una visión a largo plazo y con objetivos claros, antes de comenzar con la elaboración de acciones y medidas. Pues bien, esta parte del documento, el establecimiento de una visión a largo plazo con objetivos claros, está ausente. Como tampoco se ha hecho nada para lograr la movilización de la sociedad civil, a través de la participación ciudadana, otras de las claves que establece la guía europea y copia el documento: “El plan debe describir cómo la sociedad civil se ha visto involucrada en su elaboración, y cómo va a verse implicada en su implementación y seguimiento” p.11.

Pues bien, el PACES se ha hecho sin ningún tipo de participación ciudadana. Era de esperar en un plan que es heredero del elaborado en 2013 por Zoido, cuyo partido entiende que la participación ciudadana se limita a votar cada cuatro años. Pero no se entiende que en un año, el nuevo gobierno que tenía como compromiso impulsar la participación ciudadana, no haya sido capaz de articular un mecanismo de participación para la elaboración del Plan, toda vez que sin ésta, no es creíble que el Plan vea sus objetivos cumplidos. La mayor parte de las medidas a adoptar para lograr frenar el cambio climático y adaptar los edificios al mismo las habrán de tomar las familias y las empresas o implican cambios de hábitos de movilidad y de consumo de la ciudadanía.

El lugar que debía ocupar en el PACES el diagnóstico lo ocupa el “Inventario de Emisiones de Referencia”, que sólo contiene una gran cantidad de páginas dedicadas a presentar datos de consumo de energía y de emisiones, tomadas del informe “Huella de Carbono de los Municipios Andaluces”, elaborado por la Junta de Andalucía. Estos datos, deberían aparecer como Anexo y dedicar este apartado del documento a extraer conclusiones que ayudaran a establecer un diagnóstico específico para Sevilla, cosa que no hace. (p.23-167). El documento carece pues de diagnóstico toda vez que los indicadores no son más que datos que necesitan interpretación y que deben ponerse en relación con el modelo de ciudad, de movilidad y de consumo vigente. Algo imprescindible y que está ausente.

En el caso de las aglomeraciones urbanas metropolitanas, como Sevilla, debería elaborarse un PACES común porque la reducción de energía pasa por un nuevo modelo de ciudad metropolitana y por un nuevo modelo de movilidad. A día de hoy no existe tal documento de ámbito metropolitano y el Plan no dice nada que haga pensar que Sevilla se proponga liderar un PAES metropolitano.

El documento guía europeo establece sectores clave para el ahorro energético. De ellos destacan el residencial, el del transporte, los servicios y el industrial. El sector industrial del área metropolitana de Sevilla puede jugar un papel muy relevante tanto en ahorro como en producción de energías renovables en las cubiertas de las naves, para autoconsumo, por lo que no se entiende que se ignore en el Plan (PACES). Ayuntamientos con una potente base industrial, como Rubí en el Área de Barcelona, basaron gran parte de su Plan de Acción en mejorar la competitividad de sus empresas y de sus polígonos industriales fomentando el ahorro y el autoconsumo de energía renovable. El sector industrial es clave no sólo por sus emisiones directas sino por la movilidad y el transporte que generan. Por tanto no tiene sentido que el Plan presentado deje fuera un sector tan importante porque dificulta el cumplimiento de objetivos globales y reduce los beneficios que para la propia industria tiene la reducción de consumo de energía y la autoproducción de energía renovable.

Si no hay diagnóstico en el PACES es normal que no haya en el documento una visión estratégica, ya que en su lugar lo que aparece es un resumen de las líneas de acción genéricas que propone Europa, sin contextualizar en ningún momento a nuestra ciudad. La visión estratégica es imprescindible para dar carácter integral al plan y poder establecer prioridades y relaciones entre las medidas que lo desarrollen.

Así llegamos por fin al núcleo del documento y que se limita a presentar 78 medidas en fichas, algunas con la información completa y otras no. Están ordenadas según el organismo municipal responsable de llevarlas a cabo por lo que aparecen medidas de la misma familia separadas entre sí: por ejemplo medidas de movilidad sostenible, de ahorro de energía, de apoyo a las renovables, aparecen dispersas en función de que el promotor sea TUSSAM, EMVISESA, Edificios Municipales o la propia Agencia Local de la Energía.

Del catálogo de medidas por áreas de gobierno es preocupante constatar en el PACES que:

  • Contiene medidas que pertenecen al Plan 2010 y que ya están ejecutadas completamente, por lo que no deberían aparecer en un Plan de Acción 2016. Como ejemplo llamativo vale detenerse en la medida LIPASAM 003 Uso de biocombustibles en la flota de vehículos de LIPASAM, terminada de ejecutar, sin éxito, en 2012. La propia ficha dice que dejaron de usarse los biocombustibles porque provocaban averías en los vehículos. Sin embargo siguen sumando los 1.000 Mwh/año de ahorro de combustible de esta medida (p. 213)
  • Concnetración Cambio Climático con Esteban de ManuelHay medidas que se marcan objetivos muy por debajo de los que necesitamos y de lo que plantean otros planes, como por ejemplo las destinadas a la eficiencia energética en el comercio. Es la primera medida del catálogo, la AESS001 (p.200), dirigida al sector servicios y comercio. Pretende llegar a 150 de los 10.000 establecimientos censados, lo que representa tan sólo el 1,5% de los mismos. Es insuficiente si se quiere de verdad incidir en el ahorro energético y el autoconsumo de uno de los sectores que mayor consumo, y por tanto gasto, en la factura energética. Realmente los comerciantes son los primeros interesados en reducir su factura eléctrica por lo que no se entiende que se defina un objetivo tan poco ambicioso. Otro ejemplo, la medida AESS005 (p.204), Establecimiento del Plan de Optimización Energética Municipal, propuesta también por la Agencia Local de la Energía, dirigida a lograr el ahorro y la eficiencia energética en los edificios municipales, se marca un objetivo de reducción de tan sólo el 1% del consumo de energía consumida. Otro ejemplo más. La medida AESS009 “Programa Hogares Verdes”, que es un programa educativo dirigido a cambiar hábitos y reducir el consumo en los hogares, va dirigido a tan sólo 29 hogares, cifra de impacto casi nulo en una ciudad como Sevilla. Cádiz lleva meses con una campaña de sensibilización dirigidas al 100% de los hogares, con talleres de ahorro en la “factura de la luz” realizadas barrio a barrio.
  • Gran parte de las medidas propuestas carecen de información suficiente para determinar la capacidad de ahorro efectivo que dicen van a lograr, como por ejemplo: la medida EEMM001 “Certificación Energética” de los edificios municipales, pretende lograr un ahorro de 600 mwh/año. Esta medida por sí sola sólo aporta información de la eficiencia de los edificios. Cualquier medida de ahorro de energía va a asociada a intervenciones para mejorar la eficiencia energética, que ni están previstas ni presupuestadas en esta medida. Cuesta entender entonces en qué se sustenta ese objetivo de ahorro (p.211).
  • Hay medidas mal planteadas, como la EEMM004, que plantea colocar placas fotovoltaicas en un edificio para cubrir el 100% de su demanda de energía eléctrica actual, antes de tomar medidas para reducir drásticamente su consumo desmedido. Es el caso el edificio CLIMA, sede de la Agencia Local de la Energía, ejemplo de edificio que no cumple ningún parámetro de diseño bioclimático, con fachadas de vidrio expuestas al sol, y que, en consecuencia, tiene disparados los consumos de climatización. El ayuntamiento debería dar ejemplo en cuanto a protocolos de actuación: primero una buena rehabilitación energética del edificio que puede bajar el consumo entre un 40-70%, y luego dimensionar la instalación para autoconsumir la energía resultante en el marco actual, que no permite ni vender excedentes ni colocar baterías para almacenar energía en edificios conectados a la red, y que por lo tanto hace inviable el balance neto.marcha-por-el-clima-sevilla-2015-Mar-Cristina
  • Hay medidas que dejan en evidencia la voluntad de los gobiernos municipales anteriores o la falta de capacidad para llevar a cabo lo que se proponen por falta de instrumentos o mal funcionamiento. La más llamativa es la EEMM003, Sevilla Ciudad Solar, medida que dice “Conectar a la red las instalaciones fotovoltaicas de 53 colegios públicos”. La ficha de esta medida debería incluir la fecha de inicio de la misma: año 2007 en el que esas placas se instalaron en los colegios, pero no lo dice. La medida de conectarlas a la red se propone para el año 2017, y es una buena notica porque pone fin al despropósito. El ayuntamiento ha tardado 10 años en conectar a la red unas placas que deberían haberse conectado el mismo año que se instalaron sin que haya explicación ni justificación posible a este hecho. Estas placas podrían haber estado generando un ahorro al presupuesto municipal en la factura eléctrica de 688,9 Mwh/año y unas emisiones de 273,5 t CO2 /año. Al mismo tiempo hubieran tenido un potencial educativo al mostrar a niñas y niños, madres y padres, cómo se puede producir la propia electricidad de forma limpia y ahorrar en la factura de la luz. Cuando se conecten en 2017, por fin! Estas instalaciones, habrán malgastado 10 años de vida útil inútilmente. Si tenemos en cuenta que la vida de las placas está entre 25-30 años, quiere decir que se ha tirado a la basura al menos un tercio de la inversión realizada y que se ha dejado de ahorrar un tercio de las correspondientes emisiones. Es un tema de la suficiente gravedad como para exigir una comisión de investigación que determine las responsabilidades políticas y técnicas, en su caso, de este disparate. Es necesario como ejercicio de transparencia: necesitamos saber por qué ha ocurrido. Y de credibilidad: necesitamos saber que podemos esperar otra cosa en el futuro.

Hay medidas que ponen de manifiesto de manera evidente que se carece a día de hoy de un proyecto de ciudad esbozado siquiera en su estructura fundamental, orientado a la lucha contra el cambio climático, a adaptar la ciudad para soportar sus consecuencias y a mejorar la calidad de vida, objetivos que aparecen en el documento. Entre ellas destaca el apartado de movilidad, el de rehabilitación energética de edificios y el de impulso a la producción de renovables en régimen de autoconsumo. Pero también el de promoción de las energías renovables en los techos de los edificios. No se marcan objetivos acordes con las potencialidades de Sevilla que podría producir gran parte de la energía que consume en las cubiertas de las naves de los polígonos, de las comunidades de vecinos y de los edificios de equipamientos y servicios. Pensando en medio y largo plazo tenemos que seguir el ejemplo de las ciudades europeas con sus barrios autosuficientes. La excepción española, con la moratoria a las renovables y los obstáculos al autoconsumo no pueden durar en el contexto europeo.

En conclusión, nos encontramos ante un plan (PACES) insuficiente, mal gestado, sin visión integral, ni estratégica, que ha sido elaborado sin la más mínima participación. Desde Equo Sevilla aportamos al debate el documento colaborativo resultante del Laboratorio de Ciudadano de Ideas sobre Cambio Climático: Disponible AQUÍ.

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