Zoido ha demostrado carecer de un proyecto de ciudad y de un modelo productivo

En la provincia de Sevilla tenemos 306.000 personas sin empleo, lo que supone una tasa de paro de 32,38%. Y no es de números de lo que hablamos, sino de personas. No hablamos de números, sino de tragedias personales y familiares, de pobreza… Estamos hablando de injusticia, de injusticia brutal. Y una cosa sí tenemos clara en EQUO: solo un cambio en cómo nos relacionamos y gestionamos lo económico y lo social nos llevará a una sociedad más justa, más igualitaria y donde todas las personas puedan vivir con dignidad.

Antes estos datos, el candidato a la alcaldía para la ciudad de Sevilla, Esteban de Manuel Jerez, ha publicado su dolor con las siguientes palabras:

Esteban de Manuel Jerez. candidato de EQUO a la alcaldía de Sevilla.“Zoido, que prometió ser el alcalde del empleo, va a acabar su mandato con más paro que cuando tomó posesión. Ha demostrado carecer de un proyecto de ciudad y de un modelo productivo. Y justamente en el cambio de modelo de ciudad es donde tenemos más oportunidades para reactivar la economía y generar empleo sostenible y de calidad.

Esa es nuestra apuesta: impulsar la transición de Sevilla hacia una ciudad ecológica impulsando el empleo verde. La rehabilitación sostenible de nuestros barrios, la apuesta por la autosuficiencia energética produciendo electricidad en los techos de nuestros edificios, el transporte sostenible, las actividades de reciclaje y reparación, la creación de empleo directo en servicios sociales de proximidad y educadores sociales de calle, la agricultura urbana y la transición ecológica de toda nuestra industria, el apoyo al comercio y la industria local.”

Así, se hace imprescindible acometer una reforma profunda de las leyes de propiedad y propiciar los equilibrios democráticamente controlados en el ámbito de la propiedad privada, la propiedad común y la propiedad pública

Es necesaria la participación colectiva de los trabajadores en el accionariado, lo que plantea un nuevo modelo de relaciones industriales que supone una mayor corresponsabilidad entre los representantes de los trabajadores, para que el empleo y su remuneración no sean la variable sobre la que recaen los ajustes en épocas de crisis.

La actividad económica debe orientarse hacia el objetivo de cubrir las necesidades que democráticamente hayan sido consideradas prioritarias y que han de ser satisfechas con criterios de universalidad para el conjunto de la ciudadanía y de discriminación positiva para las personas con dificultades especiales. La sociedad civil constituye una de las claves del cambio para hacer posible este nuevo modelo. Es necesario lograr, mediante políticas educativas, informativas y participativas, una implicación de la sociedad civil en la percepción de los problemas y de las soluciones existentes.

Urge caminar hacia nuevos modelos de trabajo. En EQUO abogamos por un planteamiento que promueva el trabajo justo y decente y la democracia en el seno de empresas avanzadas, humanas y sostenibles. Apoyamos la coordinación salarial europea y el aumento de los convenios colectivos europeos con un pacto capital-trabajo basado en la recuperación progresiva del peso de los salarios en la renta.

Otra clave importante es la redistribución del tiempo de todos los trabajos. Trabajar menos tiempo para trabajar mejor y más personas.

Los conceptos y los tiempos de trabajo productivo y reproductivo no han sido algo inamovible a lo largo de la historia y tampoco desde el principio de la revolución industrial. Atrevernos a cuestionar sus lógicas y el reparto de horas que les dedicamos a ambos forma parte de nuestro empeño por configurar un modelo social y laboral equitativo, sostenible y humano. Por eso nos acercamos con simpatía a la propuesta de 21 horas de jornada semanal de trabajo productivo que propugna la Fundación de la Nueva Economía (NEF). Ir hacia una semana laboral bastante más corta es una alternativa a muchas de las crisis que sufrimos actualmente. Tenemos que trabajar menos para romper el círculo de «trabajar más para ganar más para consumir más» e iniciar un círculo virtuoso de «trabajar para vivir bien con menos».

En lo inmediato, EQUO apoya el establecimiento de una jornada laboral de 35 horas semanales sin que ello suponga ninguna pérdida de poder adquisitivo. Es más, consideramos conveniente en los países desarrollados ir reduciendo la jornada y empleando los aumentos de productividad derivados del progreso tecnológico no en un mayor consumo de bienes materiales, sino en disponer de más tiempo libre.

Esta y otras medidas dirigidas a la racionalización de los horarios laborales deberán ser acompañadas de disposiciones que impidan a las empresas presionar a sus empleados para que excedan su jornada laboral.

Por otro lado, hace falta promover el reparto del trabajo de cuidado y doméstico entre hombres y mujeres, dándole el reconocimiento y la relevancia que merece por ser la base esencial de la reproducción de la vida y del fomento de otros valores basados en la cooperación, la solidaridad y la sostenibilidad en el entorno próximo.

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