El método Pelícano: happy end!

Valle Casado, persona miembro de la Mesa de Coordinación de EQUO Sevilla

En la última encuesta de febrero de 2015 llevada a cabo por el grupo de investigación ADICI (Aula Digital de la Ciudad) de la US sobre la felicidad de los habitantes de los barrios de la ciudad de Sevilla destaca, con una diferencia de más de 20 puntos sobre el resto, la felicidad de los habitantes del barrio del Pelícano.

Todo empezó en una asamblea de vecinos de la Plaza del Pelícano, en diciembre de 2013. Los problemas de ruido y de suciedad soportados durante años por los vecinos de la plaza habrían sido el principal motivo de esta reunión que supondría un punto de inflexión en la vida de los habitantes del barrio. Algunos testimonios recogidos en artículos de hace dos años reflejan el hartazgo de los vecinos: “gente incívica, ruido a las dos, a las tres o a las cuatro de la mañana… era insufrible(…) Entiendo que no vivo en medio del campo, pero tiene que haber unos límites”.(http://www.andalucesdiario.es/ciudadanxs/el-ayuntamiento-de-sevilla-elimina-los-bancos-de-una-plaza-para-evitar-que-la-gente-se-siente/)

En aquella asamblea los vecinos y vecinas decidieron hacer una lista en la que incluirían todos aquellos aspectos del barrio que les enturbiaban la tranquilidad de sus casas, ensuciaban las calles y ponían en riesgo el juego de sus hijos en la calle. El listado quedó así:

  1. En la plaza del Pelícano hay mucho ruido, tanto en horas de siesta como por la noche, provocado por las personas que se sientan en los bancos.
  2. La plaza está llena de personas que pasan las horas bebiendo, de día y de noche, sentadas en los bancos.
  3. Hay mucha gente consumiendo drogas (canutos y otras substancias) en la plaza, sentados en los bancos.
  4. La seguridad de los niños está en peligro debido a la cantidad de personas bajo los efectos del alcohol y las drogas que se pasan el rato sentadas en los bancos.
  5. La seguridad de los niños está también en peligro debido a la cantidad de cristales rotos que genera el consumo de litronas y otras bebidas alcohólicas de las personas que se sientan en los bancos.
  6. Las personas que se sientan en los bancos son un mal ejemplo de comportamiento y una influencia negativa para nuestros hijos.
  7. Nuestros hijos y nuestros mayores no pueden hacer uso de los bancos de la Plaza porque están ocupados permanentemente por personas que se pasan el día bebiendo litronas y otras bebidas alcohólicas y consumiendo drogas (canutos y otras sustancias).
  8. Pese a contadas ocasiones, las personas que se sientan en los bancos de la plaza no son especialmente amables con los vecinos, ni ayudan a los mayores a llevar sus bolsas de la compra.
  9. La casi totalidad de las personas que se sientan en los bancos de la plaza tienen perros, y la casi totalidad de esos perros tienen un aspecto desgreñado, se sospecha que ni están convenientemente vacunados, ni lavados, y además se observa que sufren de manera indirecta los efectos del consumo de los canutos y otras sustancias tóxicas de sus dueños.
  10. La suciedad provocada por los excrementos y orines de los perros de las personas que se sientan en los bancos es intolerable.
  11. Los ladridos de los perros de las personas que se sientan en los bancos de la plaza son intolerables.
  12. La seguridad de los niños está en peligro por el riesgo de mordeduras de los perros de las personas que se sientan en los bancos de la plaza, pero también por lo infeccioso de la suciedad que provocan sus excrementos y orines.

Expuestos todos los problemas a los que los vecinos de la Plaza del Pelícano se enfrentaban en su día a día, llegó el turno de buscar soluciones. El primer vecino que intervino fue un joven que había estudiado en el extranjero y que se había entrenado en técnicas de política local de vanguardia. El joven defendió un método que permite la búsqueda de soluciones sencillas a problemas complejos, y que consiste en hacer recuento de todas las palabras expuestas en la lista de problemas, y ver cuál es la que más veces se repite. Sobre esa palabra habría que actuar. A los vecinos del Pelícano el experimento les pareció entretenido y decidieron por mayoría probar y ver qué daba.

El resultado fue asombroso: la palabra “banco” barrió en el recuento y se destacó como la posible clave en la solución al problema del malestar vecinal. Tras un proceso deliberativo, los vecinos entendieron la inteligencia del método: ni las personas que se sientan en los bancos, ni su mal aspecto ni su mala educación, ni las litronas u otras bebidas alcohólicas, ni las drogas (canutos y otras substancias), ni los perros ni sus excrementos ni orines. Su lucha no se tenía que centrar en todas esas pesadas molestias que nada tenían que ver con ellos; su lucha era más sencilla, pulcra y eficaz, y tenía que ir encaminada a la completa eliminación de esos bancos, de esos malditos bancos públicos que en silencio alimentan el malestar ciudadano.

El 26 de febrero el Ayuntamiento de Sevilla acudió solícito a la llamada de los vecinos del Pelícano y procedió a la retirada de los bancos públicos de hierro forjado de la plaza, acabando de manera inmediata con todas y cada una de las 12 molestias de la lista.

(Cualquier parecido con la realidad se reduce a la retirada de los bancos por el Ayuntamiento a petición de un grupo de vecinos de la Plaza)

10 comentarios

  1. eduardo Ordoñez

    Osea, que todo es mentira, excepto que han retirado los bancos. ¿En que se ha basado el ayuntamiento para retirar los bancos.?
    Menuda politica municipal.

  2. A santa Isabel todo el mundo!

  3. ¿Por qué no aparece el nombre de la autora de este relato?

  4. Ya sabemos el nombre de la autora de este relato fantástico. Se trata de nuestra compañera, y a pesar de todo amiga, Valle Casado Maestre. ¡Enhorabuena!

  5. Vecina del Pelícano

    Están Vds. mintiendo en todo, esta es la realidad :
    La respuesta fácil es decir que los bancos se quitan para promover los veladores en los que hay que pagar y que los firmantes somos unos fascistas (la excusa de siempre). Pues no, sepan en primer lugar que el bar se ha llevado semanas sin poder poner los veladores debido a este indeseable grupo de personas. Utilizaban sus sillas y mesas para consumir lo que habían comprado en el chino, sin permitir ocuparlos a mucha gente que sí quería consumir en el bar. Creo que no es muy difícil hacerse una idea de la chulería de estos individuos cuando un bar prefiere retirar sus veladores antes que pedirles que se levanten.

    La petición de retirada de bancos es una petición límite y desesperada. Efectivamente, como he leído en algunos comentarios, una plaza sin bancos no es nada, y es un espacio público de reunión, el problema es que aquí solo podían reunirse unos pocos. Todos hemos hecho ruido a veces, yo mismo incluso he hecho botellón en la plaza, otros se fuman un porro tranquilos y sin molestar a nadie pero como digo esto no era lo que estaba pasando.

    Desde hace meses la plaza ha sido tomada por un gran grupo de vecinos de la zona y sus amigos, que la han tomado como el salón de su casa. Cualquier día de la semana estaban hasta las 4 de la madrugada con música en sus coches, y luego de vuelta, desde las 8 tomando la última cerveza y su correspondiente rayita de coca. Sus hijos, totalmente descuidados juegan con los contenedores de basuras y lo que encuentran en ellos. La chulería es impresionante, pregonando a gritos a quién le pegaron la noche anterior. El tráfico de droga es absolutamente descarado y a cualquier hora del día.

    No es que el resto de los vecinos ya no pudiéramos sentarnos en la plaza, es que era incómodo incluso atravesarla, te sentías un extraño a la puerta de tu propia casa. Han amenazado a vecinos, hay miedo y tensión, por ello el número de firmas no ha sido más elevado. Llamar a la policía no sirve de nada, o son sus amigos o se ríen de ellos en cuanto se van, les da igual de todo y de todos.

    El grupo tan rebelde y revolucionario que puso el sofá el otro día no tienen ni idea de lo que pasa en realidad, elegid otra causa por la que luchar que hoy día hay muchas y mejores.

    Por cierto, no le echen la culpa a que hemos firmado porque somos muy de derechas y odiamos el SAT porque con ellos no hay ningún tipo de problema.

  6. Vecino del Pelícano

    El ayuntamiento ha escuchado a los vecinos que allí viven varias veces y ha hecho caso de sus firmas
    Ahora organizaciones que jamás se ocuparon de nosotros durante estos años de incivismo vienen a decirnos lo que tenemos que hacer
    Pero como el hijo de un diriginte de EQUO también va a allí a fumarse sus porritos y sus trapicheos borraran estas entrada

  7. Arrancar los bancos de una plaza liberara quizás y momentáneamente a los vecinos d una incómoda situación, pero trasladara el problema a otras plazas q aún tengan bancos. Entiendo que la verdadera respuesta tendría q plantearse a través d otras fórmulas más complejas y más lentas, y sobre todo que tuvieran q ver con las personas

  8. Como veis no hemos borrado niguna respuesta. Nos gusta escuchar.

    Gracias a todos por vuestros comentarios.

    Abraham Velázquez (responsable de redes sociales EQUO Sevilla)

  9. Julio Jardinero

    LLego un poco tarde al debate, pero quiero reflexionar sobre el tema. Es cierto que si yo viviera allí, tampoco querría ruidos a las cuatro de la mañana, y tal vez la solución drástica sea la retirada de los bancos; “las personas que se sientan en los bancos”, como bien dice Valle, son personas con los mismos derechos que los vecinos que a las 11 de la mañana, por poner, les apetece sentarse al fresco, o jugar con los nietos por la tarde, que por cierto suelen ser bastante ruidosos.¿Está el problema en el banco o en la educación, en el más amplio sentido de la palabra? ¿Vale la pena reeducar al ruidoso, al “chulo”? Lo cierto es que ahora nadie disfruta del banco, y eso no ofrece alternativa, sino tristeza al ciudadano. Bueno, a algunos les ofrece sosiego al dormir, que se les quitará a otros, como apunta Valle. Buenas noches para quien pueda

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