CONTRA TODA VIOLENCIA

Por Laura Frost, de la Mesa de Coordinación de EQUO Sevilla, escritora y activista por la igualdad y los derechos humanos.

Estoy en contra de toda violencia. Es así de simple, ni más ni menos. Se trata de una cuestión de principios, una ética de mínimos. Pero, como mujer y como feminista me hago muchísimas preguntas. ¿Acaso valen más una víctimas que otras? ¿Por qué son tolerables tantas, y tan diversas, formas de violencia hacia las mujeres y las niñas desde el ámbito de lo público y del privado? ¿Sólo algunas violencias son asunto de Estado? ¿Es que quieren hacernos creer que algunas violencias se justifican?

Me presenté a las elecciones municipales en la lista de EQUO, una experiencia hermosa de la que aprendí mucho, incluso sobre las cosas que no quería representar y sobre todo sobre las personas que no me representan. Estando en mitad de la campaña asistimos al terrible accidente del Airbus que supuso el fallecimiento de cuatro personas en las inmediaciones del aeropuerto de Sevilla. Desde la Junta Electoral se nos pidió que suspendiéramos todos los actos de campaña por aquel día a modo de jornada de luto. Me pareció correcto, es más, lo consideré oportuno y necesario. Sin embargo, me pregunto con profundo pesar, ¿por qué en estos seis meses que corren del año 2015 han sido asesinadas 33 mujeres (hasta la fecha) bajo el marco de la violencia machista y no se ha paralizado nada? ¿Dónde están esas 33 jornadas de luto que a mí me faltan? No me salen las cuentas.

Entiendo que es el momento demiedo y silencio empezar a dar respuestas, desde la ciudadanía en general, pero también desde los partidos políticos, desde posicionamientos ideológicos claros y bien definidos, respuestas que condenen y ejerzan el más profundo rechazo ante tal drama cotidiano y sitúen en posiciones de salida de la agenda política esta cuestión de profunda alarma social.

La vida de las víctimas (y sus familiares) por violencia machista queda ninguneada cada vez que se comente otro asesinato y la vida continúa transcurriendo en absoluta normalidad. El silencio es el gran aliado del heteropatriarcado y su cómplice fiel, el capitalismo. Yo no quiero ser cómplice, ni de uno, ni de otro.

Creo, y lo creo porque soy una persona dotada de grandes dosis de sentido común, que la violencia machista contra las mujeres y niñas ha de ser considerada una ‎cuestión Estado‬ y, como tal, debe ser atajada con todos los mecanismos administrativos, jurídicos, policiales y educativos que se encuentren al alcance de un gobierno que se dice garante de los derechos humanos. No podemos seguir consintiendo que nos engañen con informes innecesarios, donde se vuelve a culpabilizar a las víctimas porque no denuncian a sus agresores, y mucho menos podemos permitir que nos insulten (a la ciudadanía en general, pero a las mujeres en particular) con propuestas de medidas que no se ejecutan porque nunca reciben las partidas presupuestarias necesarias.

Asistimos a un escenario social sustentado por un Estado débil‬, España, que permite que sus medidas de austeridad hayan supuesto un impacto grave sobre las mujeres, no solo empeorando nuestra calidad de vida, sino hipotecando nuestra emancipación, principalmente para aquellas mujeres que soportan un clima de violencia en aquellos contextos donde, paradójicamente, todas deberíamos sentirnos especialmente protegidas: nuestro hogar.

Este Estado, además, es el cómplice de la prensa amarillista, de las redes sociales que ensalzan la violación de una joven de 19 años en unas fiestas patronales, el mismo Estado que permite y no condena, los comentarios machistas de cargos políticos, y que consiente la discriminación laboral y salarial, entre otras muchas violencias, más o menos visibles.

Y yo, como mujer, como ecofeminista, pero también como ciudadana que quiere elevar su voz, me opongo enérgicamente alviolencia_machista ‪#‎TerrorismoMachista‬, porque si nos tocan a una, nos tocan a todas. Y no sólo por ese motivo debemos ocupar las calles, dándole voz a las mujeres y niñas invisibles y a las invisibilizadas, cargando toda nuestra energía contra un sistema que no funciona y que pone en peligro nuestras vidas sin repercusiones algunas, sino porque es nuestra obligación luchar contra estas gravísimas agresiones que la mitad de la población soportamos. Y debemos hacerlo por honestidad, por coherencia pero, sobre todo, por justicia.

Yo voy a Madrid el 7 de noviembre. ¡Allí nos vemos! ‪#‎Marcha7NMadrid‬ Y además tengo la certeza de no ir sola, ¿te vienes?

violencia machista en Sevilla

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